viernes, 25 de enero de 2019

JUAN PABLO DUARTE


Duarte se convirtió en un excelente educador. Este ilustre hombre dominicano hijo de Juan José Duarte y Manuela Diez Jiménez, tuvo en su época una gran incidencia en la educación y la forma de pensar de los criollos.

Orígenes

Juan Pablo Duarte y Diez nació el 26 de enero del 1813, sus padres  fueron, Juan José Duarte un negociante oriundo de Vejer de la Frontera en la provincia española de Cádiz, quien casó en Santo Domingo con Manuela Diez Jiménez, oriunda de El Seibo, hija a su vez de padre español y madre dominicana.

Luego de la invasión de Toussaint en 1801, los Duarte emigraron hacia Puerto Rico, residiendo en Mayagüez. La familia regresó al país luego de terminada la guerra de la Reconquista en 1809, cuando el país volvió a ser colonia española.

Juan José Duarte instaló un negocio de efectos de marina y ferretería, único en su género en la ciudad de entonces, situado en la margen occidental del río Ozama, en la zona conocida con el nombre de La Atarazana.

Su niñez

Fue bautizado en la Iglesia de Santa Bárbara el 4 de febrero de 1813. Sus primeras enseñanzas las recibió de su madre.



Inicio en la política

En el 1832,  el gobierno de Boyer había envejecido y de un gobierno liberal y progresista, pasó a ser una dictadura con graves problemas económicos y resistencia interna en su territorio original.

Juan Pablo era un joven apegado a la lectura y ávido de conocimientos, traducía del francés al español, así como del latín. Debió haberse entusiasmado con la cadena de independencias que se sucedían en el continente americano y en las cual el país no participaba.

Su faceta como educador

Son innumerables los atributos de Juan Pablo Duarte, el ideólogo y forjador de la independencia de la República Dominicana, liberada del yugo haitiano el 27 de febrero de 1844.

No cabe duda que este inmortal patriota aún en nuestro tiempo, es un valuarte que se mantiene en la mente de todos los dominicanos porque sus ideas pernearon todos los sectores de la vida nacional.

Este ilustre hombre dominicano nacido de padre español, Juan José Duarte, y de madre dominicana, Manuela Diez Jiménez, oriunda de El Seibo, tuvo en su época una gran incidencia en la educación y la forma de pensar de los criollos.

Desde temprana edad Juan Pablo Duarte pidió a su padre una habitación de la casa para dedicarse a enseñar a sus amigos historia, geografía e idiomas pero sin dejar de lado sus ideas de liberar a su nación de cualquier otro país opresor,  la mayor obra educativa de nuestro patriota fue desarrollada a través La Trinitaria y La Filantrópica.

La obra educativa de Duarte enfocada hacia la sociedad puede ser presentada en la fundación de la sociedad secreta La Trinitaria y la creación del grupo teatral La Filatrópica, aunque estas organizaciones tenían un fin eminentemente político no se puede negar que a través de estas se transmitió una forma de pensar donde se exponían ideas de libertad que creaban conciencia en la población, por lo que puede entender que esta era una forma de educar y concienciar a los dominicanos.

Estas dos organizaciones fueron recursos empleados por nuestros patriotas y especialmente por Juan Pablo Duarte para educar e instruir a los dominicanos bajo la represión haitiana, sus alcances y la forma de que los criollos pudiéramos salir de ese régimen.
La Trinitaria fue fundada por este ilustre dominicano el 16 de julio de 1838, después de haber realizado una discreta labor de proselitismo.

Esta organización fue el instrumento político utilizado por la clase media urbana para concretizar sus ideales de independencia que comenzó a desarrollarse a partir de 1830 en momentos en que el régimen del presidente haitiano Jean Pierre Boyer confrontaba problemas económicos, así como conspiraciones tendentes a lograr su derrocamiento.

Esta agrupación respondía a una estructura celular, tenía por lema “Dios, Patria y Libertad” y sus primeros miembros fueron Juan Pablo Duarte, Juan Isidro Pérez, Pedro Alejandro Pina, Jacinto de la Concha, Félix María Ruiz, José María Serra, Benito González, Felipe Alfau y Juan Nepomuceno Ravelo.

Más adelante, mediante la idea de Duarte, surgió otra sociedad “La Filantrópica” destinada a realizar una importante labor de propaganda mediante la representación de piezas teatrales.

La Filantrópica surgió luego de disuelta la sociedad secreta “La Trinitaria” desintegración atribuida a la actitud de Felipe Alfau, uno de los primeros integrantes de esta, con lo que se buscaba salvar sus vidas.

A pesar de disuelta La Trinitaria muchos jóvenes dominicanos permanecieron con sus afanes para lograr la independencia nacional por lo que optaron por construir esta nueva junta patriótica en la que simularían una sociedad de tendencias creativas llamada “La Filantropica.

En lo adelante el teatro fue el medio para mantener viva en el espíritu público la idea separatista.

Duarte conocía la eficacia de las representaciones dramáticas para difundir los ideales revolucionarios porque oyó hablar, durante su estancia en Cataluña, del uso que se hizo en España del teatro para levantar el sentimiento nacionalista del pueblo contra la dominación francesa.

Fuente: Educando.edu.do

lunes, 14 de enero de 2019

Biografía Eugenio María de Hostos


EUGENIO MARIA DE HOSTOS (1839-1903)

Eugenio María de Hostos y Bonilla nació en Mayagüez, Puerto Rico, el 11 de enero de 1839, y realizo gran parte de sus estudios en España, en donde inicio su lucha a favor de la independencia de Cuba y Puerto Rico.

El educador vino por primera vez a la República Dominicana en 1875, desterrado por sus ideas independentistas, en 1876, retornó a Nueva York, y a instancia de su amigo, el general Pedro Arismendy Brito, salió hacia Venezuela poco después a continuar la tarea revolucionaria.

En Venezuela se casó el 9 de julio de 1877 ante el Arzobispo de Caracas con Belina de Ayala y Quintana, fue precisamente en esa nación donde se inició en el magisterio con la intención de formar en las Antillas generaciones de hombres cívicos, conscientes de sus derechos y de sus deberes.

Hostos se trasladó a Saint Thomas y de allí volvió a la República Dominicana en 1879 encontrando una enseñanza en condiciones lamentables, producto de los distintos hechos sangrientos que habían ocurrido. El educador al llegar encontró en el gobierno a amigos suyos y el poder ejecutivo le encargo la redacción de un proyecto de ley de escuelas normales. Las cámaras hicieron ley el proyecto, y en 1880 bajo el gobierno provisional de Gregorio Luperón, se inauguró la primera escuela normal de maestros en la ciudad de Santo Domingo, bajo se dirección.

Hostos tuvo que crear lo que no había en el país, un cuerpo de profesores, que salieron de la sociedad “amigos del país”. Bajo los auspicios de esta y la dirección de dos jóvenes estudios, José Pantaleón Castillo y Francisco Henríquez y Carvajal, empezaba a actuar entonces una escuela preparatoria.

En el año de 1881 se fundó el instituto profesional para ofrecer los medios necesarios a los que desearan hacer estudios profesionales. Contenía las escuelas de Derecho, Medicina, Farmacia e Ingeniería.

Para Hostos el fin último de la enseñanza es el desarrollo de la razón. El desarrollo de la razón es simultáneamente desarrollo intelectual y moral, pues como dice Hostos, “el criterio más infalible para conocer si un hombre se desarrolló en toda la fuerza de su razón, está en su vida; si hace el mal no es suficientemente racional”. Por otro lado, desde el punto de vista sociológico, el fin de la enseñanza es “formar hombres para la humanidad concreta, que es la patria, y la patria abstracta, que es la humanidad, en cuanto formar razones y conciencias sanas”. La razón es para Hostos un organismo compuesto de organismos, de fuerzas que manifiestan su actividad por medio de las tres funciones básicas de la razón: sentir, querer y pensar. Como todo organismo, la razón, en cuanta función que llamamos pensar, tiene una necesidad y un propósito a cuya satisfacción apunta en su actividad: descubrir, conocer y poseer la verdad. Esto significa que la razón en cuanto pensar tiende al desarrollo de una representación conceptual sistemática de la realidad.

Hostos se inscribe en la corriente de pedagogía científica de la segunda mitad del siglo XIX. El educador necesita conocer la estructura, funciones, operaciones y etapas del desarrollo de la razón en su producción de conocimientos. Esto le proporcionará al educador el sistema y método natural por el cual la razón se desarrolla y produce conocimiento. El propósito de la enseñanza es “despertar las fuerzas orgánicas de la razón y fomentar su evolución”; el rol del educador es entonces servirse de este método natural para recrear las condiciones que permiten el desarrollo de la razón y eliminar las que lo obstaculizan: “Instruir es educar el entendimiento, educarlo es ponerlo en actividad y movimiento funcional, ponerlo en función es hacer correspondientes las operaciones a las funciones, y las funciones a las fuerzas, de modo que la actividad intelectual se dé con toda su salud, energía y vigor en cada uno de los cuatro momentos de la evolución y en cada uno de los sujetos sometidos al régimen de la educación”.

La reforma educativa que Hostos proponía se fundamentaba en la idea de que la libertad y civilización de nuestros pueblos sólo se conseguirían si los individuos que los constituían se educaban en el desarrollo de su capacidad de conocer, es decir de razonar. Su extraordinaria y adelantada en los tiempos concepción educativa, hacen que Hostos sea estimado como el más grande educador.

Murió el 11 de agosto de 1903.

Fuente: uniremhos.edu.do